Relatos eróticos de bisexuales
Curisosa historia bisexual
Soy un español de 36 años. Físicamente
no soy ninguna maravilla, para que nos vamos a engañar. Rubio y de
ojos azules pero no guapo, aunque dicen que si atractivo por motivos
varios que no vienen al caso.
Tengo algunos vicios, uno por encima de todos: follar. Me encanta y
lo hago cuando y dónde puedo. Por motivos de mi trabajo, he viajado
mucho y he conocido a mucha gente y con mucha de ellos he follado.
Además tengo otro vicio: masturbarme. Me gusta, me gusta mucho. Me
encanta ver pelícuas y eso….
Como gran parte de los hombres de este y todos los paises, mis
fantasías han ido evolucionando con los años y no sé exactamente
desde cuándo empezaron a aparecer hombres en ellas. Poco a poco
fueron adquiriendo más y más protagonismo. Hasta que quise probarlo
y… lo probé.
Pero eso os lo contaré otro día. Ahora quiero contaros la historia
más curiosa que he vivido desde mi sexualidad y que espero os guste.
Tengo una amiga llamada Luisa con la que hemos practicado sexo en
bastantes ocasiones, menos de las que nos gustaría porque vivimos en
ciudades distintas. En nuestros encuentros sexuales hemos hecho de
todo, incluso masturbarnos juntos. Desde hace algún tiempo, como no
podemos vernos cada vez que hablamos por teléfono nos contamos
nuestra vida sexual y nos masturbamos juntos. Es un placer.
En sus experiencias me habló varias veces de un amigo suyo, Paco.
Paco es un chaval de su cuidad que yo había conocido en uno de mis
viajes. Luisa follaba con él de vez en cuando y me lo contaba con
pelos y detallles ¡Y qué detalles! Paco tiene –según me contaba
ella- un impresionante rabo y además era de mi cuerda: muy vicioso.
Una vez la llamó en plena noche y le contó que en ese momento un tío
le estaba comiendo el rabo… Uau!!!
Así fue pasando el tiempo hasta que un día sonó mi móvil. Era un
número desconocido. Lo cogí y … era Paco. Me dijo que queria charar
conmigo!!! Era un tema de trabajo, pero sólo con recibir su llamada
y recordar las historias de su amigo, su vicio y el tamaño de su
rabo se me puso dura. Llamé enseguida a Luisa, la perra ya sabía que
Paco me iba a llamar porque él le pidó mi móvil. Me dijo que sí, que
era por algo de trabajo. Como yo sabía que a él también le daba
morbo que se la chupara un tío le propuse que me prepara el terreno.
La jugada era la siguiente: Luisa llama a Paco y le dice que yo soy
un vicioso bisexual que gusta de comer pollas, Luisa le pregunta a
Paco si entrará en el rollo si yo me lanzo hacia su polla, Paco le
dice a Luisa que sí, pero se supone que yo no sé nada de nada.
Evidentemente Luisa me llama al minuto de hablar con Paco y me dice
que sí, que si me lanzo el no me rechazará pero tengo que hacerlo
bien, que a él no le ponen los tíos, le pone el morbo y si no sé
calentarlo de antemano no me comeré una rosca y me llevaré un corte
importante (poca gente sabe de mi bisexualidad).
No te preocupes Luisa, yo me encargo del resto.
Me vuelve a llamar Paco.
Estoy muy líado tío, tendríamos que quedar tarde.
Vale.
Te molesta acercarte a mi casa
Ok, tengo coche, no hay problema.
La cosa se pone interesante. Me hago el ocupado hasta tarde y sobre
las once de la noche le llamo. Le doy la dirección de mi casa.
¿Se puede aparcar?
Mmmm Si quiere aparcar, es porque da por hecho que querrá estar un
ratito aquí.
Suena el móvil. Paco está abajo, voy a por él. Me empieza a contar
lo del trabajo y le digo si quiere tomar algo ¡Qué casualidad! Todos
los bares del barrio están cerrados (yo ya lo sabía)
¿Quieres tomar algo en casa?
Pues vale.
Paco sube. Vivo en un apartamento muy pequeño y Paco se mueve. He
dejado encima de la tele una revista porno gay, para que la vea y
además vacía para que se cosque que está puesta en el vídeo. Sé que
la vé, pero no me dice nada. Empezamos a hablar de trabajo, y luego
de generalidades varias. Esto se alarga demasiado ¿Cómo hago para
sacar el tema?
Luisa es la clave. Le saco el tema y empezamos a hablar de ella, de
su desfachatez deliciosa y su manera de vivir la sexualidad. Vamos
profundizando más y más en el tema y le cuento que Luisa y yo nos
llamamos varias veces por semana para masturbarnos juntos.
¿Y qué os contáis?
Nuestras aventuras
¿Te ha hablado de mí?
Pues claro, varias veces.
Parece que está a punto y entonces:
¿Te masturbas mucho?
Joder, ahora sí. Me lo ha puesto a tiro, voy p’allá.
Si mucho, me encanta masturbarme viendo películas.
Si ya he visto que tienes una allí.
Justo la estaba viendo cuando has llamado tú.
Ah si?
Si. A ti te gustan las pelis porno no?
¿Cómo lo sabes?
Luisa me lo cuenta todo.
Pues si, me gustan mucho. Ponla si quieres, si la estabas viendo.
Pongo la peli. Como supondréis la escena estaba hiperpreparada. Era
una de tres tíos que hacían lucha libre en pelotas en un gimnasio y
a medida que avanza la lucha se les va poniendo morcillona y acaban
duchándose juntos y follando en la ducha. Se hace un silencio largo
y Paco me dice.
¿Aquí sólo salen tíos?
Claro, no te había avisado. Si. Tengo de tías ¿La cambio?
No no.
A mi me dan mucho morbo.
A mi también.
Seguimos viendo la peli. Las pollas están duras y la mías está que
se sale de la bragueta.
¿y tú como sabes que me gustan las porno?
Bueno, Luisa me lo contó. Que te haces muchas pajas viéndolas.
¿Tú no?
Joder claro. ¿Qué te crees que hacía cuando la estaba viendo y has
llegado tú?
Mmmm, ya veo (y me mira el paquete y se lanza él)
Oye, pues ya que nos follamos la misma tía y hay confianza, yo me
estoy haciendo cachondo.
No me digas nada.
Bragueta abajo y cada uno saca su polla. Guau!!! Era enorme!!!
Blanca y operada, y estaba ya muy dura. Este está más cachondo que
yo!!! Empezamos a menearla mientras en la pantalla los tíos seguían
follando. Ya estaba en el tema y se lo suelto.
Bueno, Luisa me contó algo más de ti.
¿Qué?
Que una vez la llamaste mientras un tío te la chupaba.
¡Que cabrona! ¡La voy a matar!
No seas cabrón, seguro que ella te ha contado cosas de mí.
No te creas.
Venga dilo.
Bueno si, algo sí.
¿Qué?
Que te gusta hacértelo con tíos de vez en cuando.
Pues si mira, no te ha engañado ¿Me dejas?
Le cojo la polla y empiezo a moverla.
Pues claro
Empecé a menear ese enoooorme rabo. Dios santo! Que pollón. Arriba y
abajo. Era gorda, no me cabía en la mano, aquello no era normal.
Tronco, yo tengo calor.
Yo también.
Sin decirnos nada nos levantamos del sofá y nos desnudamos. Creía
que me iba a correr viendo ese cuerpo delgado pero esbelto. Me
estaba poniendo a mil. Paco se estaba desnunando para mi!!!!. Nos
volvimos a sentar. Con la derecha se la hacía a él y con la
izquierda a mí. No pude más y le dije.
¿Te importa que te la chupe?
En buena hora. Me dejó claro. Lo que no sabía es que eso casí no me
cabía en la boca. Empecé con el glande y cuando me la metí más el
empezó a gemir.
Coge el teléfono y llama a Luisa.
Así lo hizo. Mientras yo me peleaba para ponerme lo máximo posible
en mi boca de aquella polla llamó a Luisa.
Hola Luisa, tu amigo me la está chupando.
Tal como se lo decía a el le temblaba la voz. Estaba disfrutando
como un cabrón de la situación. Y yo no paraba. Venga a chupar y a
mover la mano porque mucha parte de su polla no me cabía en la boca
y tenía que hacer un buen trabajo. Luisa se masturbaba en su
habitación como una loca.
Colgó y me levantó la cabeza. Me llevó al dormitorio y se tendió en
la cama boca abajo para que le diera un masaje. Me senté en su culo,
el trabajé la espalda y poco a poco fui bajando. Cuando llegúe a su
culo me senté sobre sus piernas y empecé sobarle las nalgas y
abrírselas.
Cómemelo.
Dicho y hecho. Saqué mi lengua, abri sus nalgas y empecé lamerle el
ojete y a meterle la lengua a lavez. Mi polla se salía y la suya
tambié.
Se dio la vuelta y me dejó ver otra vez todo su inmenso rabo. Se lo
volví a comer hasta que me dijo.
Júrame que no le contarás a Luisa lo que va a pasar ahora.
Ok.
Me tendió en la cama con un golpe y se bajó hasta mi rabo. Empezó a
hacerme una paja y yo creí morir. Y me morí cuando ¡¡Bajó su cabeza
hasta mi rabo y me lo empezó a comer!! El famoso Paco también era un
comepollas como yo. Estaba de rodillas y yo tendido en la cama y yo
mirando todo su cuerpo desnudo y precioso.
Para, para.
Y no paró. Sacó su boca y me corri en su mano mientras él seguía
meneándola. Creo que en mi vida he hechado tanta leche. El se quedó
de rodillas mirándome y empezó a meneárlse. No puede más y me lancé
sobre su polla. Chupé y chupé hasta que se corrió en mi boca… Uau,
nunca había hecho eso y … me encantó. Me tragué toda su leche y caí
rendido.
Quedamos los dos tirados en la cama un buen rato hablando de lo guay
que había sido. Luego nos vestimos, bueno, nos pusimos los slips y
charlamos un rato sobre nuestra vida sexual. Le conté alguna de mis
historias con hombres y volvió a ponerse caliente ¡Qué maquina! Le
toqué la polla por encima del slip (estábamos en el sofá) y se lo
comí sin quitárselo durante un buen rato. Al fin le bajé el pantalón
y se la volví a comer. Le sabía a leche y estaba durísima. El tío
gemía y gemía y se volvío a correr, aunque esta vez no me la comí,
se lo hice con la mano porque me hacía ilusión verlo ¡¡Qué
espectáculo!!
Luego nos vestimos y se fue para su casa, su novia le estaba
esperando. Seguro que esa noche no follaron, venía seco.
En cuanto se fue, llamé a Luisa. Se lo conté a todo. Ella tuvo dos
orgasmos, yo uno.
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